PuentesVolumen 9Número 4 • septiembre de 2008

¿Cuál será el futuro de la propiedad intelectual en la OMC?

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El fracaso de la cumbre mini-ministerial de la OMC en julio pasado no fue causado por desacuerdos en asuntos de propiedad intelectual. Sin embargo, las discusiones de alto nivel durante dicha reunión sobre los aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (ADPIC) , representaron el primer intento serio de abordar en conjunto tres complejas y polémicas cuestiones de la Ronda Doha. Si dichas negociaciones se reanudaran, la vía para avanzar en los asuntos de los ADPIC podría ser proseguir con el plan sugerido por el mediador, aunque su propuesta no sea garantía de solución.

Los temas controvertidos a los que hacemos alusión, y que desde el comienzo de la Ronda Doha en 2001 han trabado las negociaciones son: la extensión de protección de indicaciones geográficas, la revelación de recursos genéticos o conocimiento tradicional en invenciones y el establecimiento de un registro de indicaciones geográficas (IG) para  vinos y licores.

En las semanas que antecedieron a la reunión, los asuntos sobre los ADPIC se movilizaron considerablemente. El 26 de mayo una coalición sin precedentes de países desarrollados y en desarrollo anunció su acuerdo para incluir los temas de propiedad intelectual “como parte del proceso horizontal” de la Ronda Doha, o en el “todo único”. Posteriormente también presentó un proyecto en el que detallaba “los parámetros clave para negociar los textos legales de los proyectos finales con relación a cada uno de estos asuntos”.

La coalición,  liderada por Brasil, la Unión Europea (UE), India y Suiza, incluía a más de cien Miembros de la OMC. Pero la propuesta del grupo no generó el apoyo de todos: fue rechazada por Australia, Canadá, Chile, México, Nueva Zelanda, Corea del Sur, el Taipei Chino y los Estados Unidos. Estos países objetaron “el paralelismo artificial” establecido entre los tres temas de propiedad intelectual y argumentaron que las discusiones no habían generado el consenso necesario.

Los esfuerzos del mediador

El registro

De los tres asuntos de propiedad, el registro para vinos y licores resultó ser el más fácil de tratar para el Ministro de Relaciones Exteriores de Noruega, Jonas Gahr Støre. Ello gracias al parecer general de que existe un mandato para negociar el establecimiento de un sistema multilateral de notificación y registro de las IG.

Algunas delegaciones como la UE  desean que todos los Miembros de la OMC participen en el registro; de hecho Bruselas ha abogado para que los países estén obligados a consultar el registro “al tomar decisiones sobre registro y protección de marcas registradas e IG de conformidad con leyes nacionales”. Otras, incluyendo Argentina, Australia, Canadá y los Estados Unidos, proponen que la participación en el sistema sea voluntaria y que los Miembros participantes estén obligados a insertar disposiciones para consultar la base de datos al tomar decisiones relacionadas con las IG.

Bajo la guía del Ministro Støre, los delegados reflexionaron sobre si un registro debería ser un factor relevante a la hora de que las autoridades nacionales tomen decisiones sobre IG, así como si en las futuras negociaciones se debería cuestionar y hasta qué punto se debería tratar como prueba suficiente  la información contenida en el registro  y la posible naturaleza genérica del producto.

En lo referente a la participación, se les pidió a los Miembros ponderar si una participación más amplia en el registro dependería de la comprensión de las consecuencias legales de registrarse, así como en la manera en que las leyes nacionales deberían tratar dichas consecuencias.

La extensión de las IG

De acuerdo con la posición continuamente defendida por la UE, Suiza y algunos países en desarrollo, el “proyecto de modalidades” presentado por la coalición a mediados de julio, extendería a todos los productos el nivel de protección adicional para indicaciones geográficas que el Acuerdo sobre los ADPIC otorga actualmente a los vinos y licores. El enfoque asumido por la UE y sus aliados ha sido persistentemente rechazado por Argentina, Australia, Canadá, Chile, Corea del Sur y los Estados Unidos. Esto debido a que muchas IG se han convertido en nombres de productos genéricos o semigenéricos que son ampliamente utilizados alrededor del Nuevo Mundo.

Debido a este complejo trasfondo, el Ministro Støre abordó la extensión de las IG de manera cautelosa. Incluyó un reconocimiento de tres factores: la importancia económica y legal de la extensión de la protección más allá de los vinos y los licores; la constante necesidad de comprender mejor sus implicaciones; y la oportunidad de formular un programa de trabajo que tome en consideración a las partes interesadas.

El requisito de divulgación

La idea de entablar negociaciones sobre el requisito de divulgación en la Ronda Doha, ha sido apoyada por cerca de 100 países en desarrollo, entre ellos India, Brasil, China y Perú. Estos países consideran que un requisito de divulgación es necesario para impedir el otorgamiento de patentes “malas” que usan recursos biológicos o conocimiento tradicional sin la compensación ni el reconocimiento correctos. Impedir esa “biopiratería” es importante para garantizar la existencia de una relación colaborativa entre el Acuerdo sobre los ADPIC y el Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB). En tal sentido, el Ministro Støre sugirió que los Miembros primero deberían aceptar ciertos parámetros para guiar el trabajo futuro sobre la relación ADPIC-CDB, y luego establecer un programa de trabajo para las negociaciones.

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