PuentesVolumen 9Número 4 • septiembre de 2008

Mercosur: diferencias en Doha

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El colapso de la negociación de Doha generó desconcierto en el seno de la Organización y dejó secuelas en actores regionales como el Mercosur, que una vez más mostró algunos cortocircuitos.

Durante las negociaciones que se desarrollaron en Ginebra, los Miembros del Mercosur evidenciaron sus diferentes posiciones frente a la oferta que en ese momento estaba sobre la ‘mesa’. Brasil, quién fue uno de los actores centrales de estas conversaciones, estaba dispuesto a aceptar la propuesta hecha por el Director General de la OMC, Pacal Lamy, en materia de bienes industriales (ver más detalles en la portada). Tanto Uruguay como Paraguay habían decidido secundar la postura de Brasil. Por su parte, el gobierno argentino había reiterado que las reducciones que tenían que hacer los países en desarrollo en el área de bienes industriales conllevaban un esfuerzo muy grande en comparación con los beneficios que obtendrían en el sector agrícola.

Néstor Stancanelli, negociador principal del gobierno argentino, había dicho que los coeficientes propuestos para los países en desarrollo en bienes industriales van en contra del principio de ‘no reciprocidad plena’. Stancanelli remarcó que el coeficiente de 8 para los países industrializados haría posible la reducción de aranceles de EE.UU. y la Unión Europea (UE) en un 42 por ciento. Sin embargo, para Argentina, un coeficiente de 20 (el coeficiente más bajo para los países en desarrollo), implicaría una reducción media de 60 por ciento de sus actuales aranceles industriales consolidados.

Finalmente estas discrepancias en las posiciones no fueron más allá porque India y los EE.UU. no se pusieron de acuerdo respecto del mecanismo de salvaguardia especial (ver artículo relacionado en este número). No obstante, el hecho volvió a hacer notar los roces y asimetrías que existen en el seno del bloque.

Las diferencias entre Brasil y Argentina

En el caso concreto de la Ronda Doha, Brasil se ha convertido en uno de los líderes en las negociaciones multilaterales. Desde 2006 el gobierno de Brasil junto con los EE.UU., India y la UE, ha intentado sin éxito cerrar un acuerdo marco sobre las modalidades de negociación.  Argentina, por el contrario, ha tenido una posición de menor peso, posiblemente por el tamaño de su economía que es mucho más pequeña. Luego del colapso de las negociaciones, el Secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería Argentina, Alfredo Chiaradía, se había manifestado sorprendido por la postura del principal socio comercial de su país. El funcionario comentó a la prensa local que “Brasil se podría haber resistido un poco más antes de estar de acuerdo con una postura que perjudicaba a su socio”.

El gobierno argentino ha manifestado en varias oportunidades que se encuentra en una fase de reindustrialización luego de la crisis sufrida en 2001. El modelo actual argentino aplica regímenes especiales de apoyo para varios subsectores de su industria. Analistas sostienen que por tal motivo no estarían dispuestos a realizar ningún tipo de concesión en el sector de acceso a los mercados industriales, contrariamente a lo que sucede con Brasil, quien sí estaría dispuesto a ceder en algunas áreas.

Días después del colapso en las negociaciones de la OMC, el Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, visitó a su par de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner. Los dos mandatarios habrían discutido sobre lo ocurrido en Doha. Durante esa gira el primer mandatario de Brasil dijo que “la frustración de la Ronda de Doha exige que multipliquemos en otros escenarios nuestros esfuerzos para eliminar las distorsiones y barreras al comercio internacional. Argentina y Brasil pueden liderar la respuesta del Mercosur y de América del Sur a esos desafíos”.

Uruguay y las diferentes velocidades

Quien no parece estar tan ‘conforme’ con el Mercosur es Uruguay. Dicho país junto con Paraguay han cuestionado en varias oportunidades las asimetrías que existen entre los Miembros. Por tal motivo el gobierno uruguayo ha buscado aumentar su intercambio comercial con su principal socio ‘extra Mercosur’, los EE.UU. Para ello, la administración de Tavaré Vázquez quiere negociar a ‘diferentes velocidades’.

El Director de Asuntos Económicos de la Cancillería uruguaya, Elbio Rosselli, se preguntó “¿Por qué [...] no avanzamos a velocidades diferentes? ¿Por qué no se flexibiliza de tal modo que tres socios avancen en un acuerdo comercial más rápido que otro que tiene una estrategia nacional divergente?”. Esto en clara alusión a la Argentina, quien en su apreciación,  ”eligió un modelo de desarrollo muy distinto al resto de los socios” (Brasil, Paraguay y Uruguay).

Mercosur y la UE

Las negociaciones entre el Mercosur y la UE podrían retomarse visto el fracaso de Ginebra. En más de una oportunidad el bloque latinoamericano había manifestado que prefería esperar el desenlace de Doha antes de recomenzar con las conversaciones. Aún no se sabe cuándo se van a reunir las delegaciones y en qué términos se entablarán las conversaciones. Los cierto es que el futuro acuerdo abarcaría además de los sectores agrícolas y de bienes industriales, la propiedad intelectual, las licitaciones públicas y los servicios.

Las negociaciones entre estos dos bloques comenzaron formalmente en 1999. Se realizaron diecisiete rondas oficiales de negociación, la última teniendo lugar en marzo de 2006 en Bruselas.

One response to “Mercosur: diferencias en Doha”

  1. Javier Echaide

    el analisis del articulo es bastante acertado. Brasil ha dicho que la oposición fue de Argentina, apoyándose en el hecho de que sus otros dos miembros no habrían de rechazar la postura de la principal economia del bloque. tal actitud de los miembros mas pequeños del Mercosur, a mi parecer, ha sido contradictoria, pues con justas razones reclaman por las asimetrias dentro del Mercosur, pero asientan la posicion del miembro mas grande que no los tuvo en cuenta para la toma de sus posiciones en Doha (pues los posibles efectos perjudiciales de la apertura en NAMA para Brasil -y que estaban considerados- pensaban resolverlo con ajustes internos en la actual politica industrial (?), pero en nada considero como afectaria a Uruguay ni a Paraguay, como tampoco a Argentina).
    sobre las criticas oficiales argentinas: la Cancilleria ha manifestado que ni el mecanismo de salvarguardias ni el desequilibrio en NAMA -y como esto a su vez no conjugaba con el nivel de ambicion en Agricultura- fueron las unicas razones del “no acuerdo” en Ginebra. para la Cancilleria otra razon ha sido la metodologia de la negociacion en la mini-Ministerial. fuentes oficiales han expuesto que en anteriores oportunidades -julio 2004, con el “july framework”- pudo lograrse un acuerdo entre un grupo grande de paises, pero que sin embargo esta vez el centro de las negociaciones se redujeron al G-7 (EEUU, UE, India, Brasil, Japon, Australia y China) convocado en reuniones secretas (green rooms), y que ello no sirvio para generar un marco de consenso con los demas miembros, maxime cuando India mostro una postura critica frente a la propuesta de Lamy (hasta hace referencia de que esta convocatoria fue un “problema politico”). no obstante, y si bien cabe tal critica hacia el proceso de negociaciones, no resulta tampoco extraño que la misma surja despues de la mini-Ministerial y cuando se dejo a la Argentina fuera de las conversaciones de esa “mesa chica”. la propia convocatoria de cerca de 35 paises sobre el total de 153 paises miembros es insuficiente para una organizacion que se jacta de tomar decisiones “por consenso de todos los miembros”. mismo, hasta el rol de la sociedad civil esta restringido en el proceso de las Ministeriales (ni que decir de las mas pequeñas como la sucedida).
    las negociaciones con la UE, por otro lado, quizas puedan retomarse, pero no sin demasiados avances, dado que las posturas de la UE seguramente no pasaran a ser mejores que las manifestadas en la OMC. la estrategia uruguaya por la via bilateral (principalmente con EEUU) redica en la posibilidad de hallar cualquier nicho de mercado que pueda resultar atractivo para la colocacion de sus productos, en desmedro incluso del resto de los sectores de la economia. algo que, entiendo, puede ser bastante cuestionable.
    en Buenos Aires, entretanto, ya se habla de un iniciado 2009 como fecha tentativa para retomar el trabajo de -una vez mas- revitalizar esta tan deteriorada Ronda, cuando EEUU tenga ya nuevo presidente con mandato suficiente para negociar.
    felicitaciones por la publicacion.

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