Puentes • Volumen 9 • Número 4 • septiembre de 2008
Mecanismo de protección agrícola terminó por romper las negociaciones
Discuss this articleShare your views with other visitors, and read what they have to say
Un tema altamente técnico, como es el del mecanismo de salvaguardia especial (MSE), produjo el colapso de la reunión ministerial de fines de julio. Los negociadores se extrañaron con esa situación, sobre todo tomando en cuenta que asuntos como la reducción general de los subsidios que causan distorsión al comercio, así como los topes arancelarios, ya habían sido acordados en gran medida.
La herramienta prevista para permitir que los países en desarrollo impusieran aranceles cuando los volúmenes de importación aumentaran o los precios bajaran estrepitosamente, fue el conflicto que provocó el quiebre de las negociaciones en esta ocasión. Algunos sugieren que fue en general la falta de equilibrio en el paquete. La división política también jugó un papel muy determinante.
Posturas diferentes no lograron converger
La cuestión más crítica a propósito del MSE fue determinar cómo y hasta qué monto los países en desarrollo podían imponer aranceles por encima de los niveles consolidados actuales (pre-Doha), los que conforman los compromisos adoptados durante la Ronda Uruguay.
El texto de Lamy del 25 de julio proponía que se permitieran medidas de salvaguardia que excedieran esos niveles consolidados cuando los volúmenes de importación aumentaran en un 140 por ciento por encima del promedio registrado en un período de tres años. Los países podrían entonces imponer una salvaguardia del 15 por ciento del nivel consolidado o de 15 puntos porcentuales, a elegir entre la cantidad que resultara más alta y protectora para el país interesado en salvaguardar a sus agricultores. India no obstante consideró que el ‘activador’ de 140 por ciento era muy elevado. El Ministro Kamal Nath había mencionado que aprobar el compromiso de Lamy hubiera permitido que los países desarrollados hicieran pagos “por el doble de los subsidios que efectúan”.
En contrapartida, la coalición G-33 presentó una propuesta distinta que contemplaba un ‘activador’ más bajo de 115 por ciento, pero una salvaguardia más elevada de 30 por ciento o 30 puntos porcentuales. Sin embargo, los EE.UU. no estuvieron de acuerdo con esa iniciativa, por lo que luego Lamy circuló una propuesta sin números y en la que pedía que el país afectado notificara a la OMC y probara que el aumento repentino de aquellas había producido un “daño demostrable”. Subsecuentemente, la delegación europea sugirió rangos escalonados dependiendo del monto de las importaciones imprevistas, pero con un tope en el porcentaje de las líneas sobre las que la salvaguardia podía tener efectos. Aún así, la crónica cuenta que los EE.UU. no fueron capaces de endosar su aprobación. La Embajadora Susan Schwab habría dicho que permitir un MSE que excediera los niveles consolidados equivaldría a “retroceder hacia los montos de 1979″, vigentes al fin de la Ronda Tokio.
¿Por qué la preocupación de EE.UU. y la India?
El principal temor de los EE.UU. con la aceptación del criterio del 140 por ciento era que la exportación de algunos productos clave pudiera verse perjudicada. Según advirtió Schwab, el escenario propuesto hubiera permitido que China o India frenaran la entrada de exportaciones de carne de cerdo o aceite de palma. La apreciación de Peter Mandelson fue que los EE.UU. estaban renuentes a la propuesta de Lamy porque ésta podía traducirse en nuevos aranceles sobre sus exportaciones de soja y algodón, cuyo principal destino es justamente China. Como parte de las condiciones para su adhesión a la OMC, China tuvo que reducir de manera importante sus aranceles. En el caso de la soja, el país asiático mantiene un arancel del 3 por ciento, por lo que un pequeño aumento en términos absolutos, como 15 puntos porcentuales previstos en la propuesta de Lamy, podía representar un incremento muy significativo en términos relativos, pasando de 3 a 18 por ciento.
El tema del algodón era otro de los entramados de esta controversia. Y aunque no se discutió durante esta reunión, seguramente hubiera sido punta de lanza.
Para el caso de la India, dado que el arancel tanto aplicado como consolidado para el arroz es del 70 por ciento, los importadores estaban preocupados de que la propuesta de Lamy tuviera un alcance limitado.
Raúl Montemayor, Presidente de Federation of Free Farmers de Filipinas, ha comentado que un problema serio para los países en desarrollo es el hecho de que para el momento en que el aumento haya alcanzado el 140 por ciento, el daño sea tan severo que un arancel elevado no sea el remedio adecuado.
Continúan las negociaciones
Durante la semanas del 22 al 29 de septiembre el presidente del comité de negociaciones agrícolas, Crawford Falconer, se reunirá con los negociadores de manera informal para evaluar su estado de ánimo. El 25 de septiembre el presidente de agricultura tiene pensado congregar a 25 Miembros para escuchar sus puntos de vista respecto de la situación actual y analizar cómo proceder en adelante. Se espera que al finalizar las consultas Falconer convoque a una treintena de delegaciones para reportar sobre los resultados de éstas. En este mismo sentido estaría prevista una reunión informal con todos los Miembros, no obstante dichas reuniones aún no han sido confirmadas.
Add a comment
Enter your details and a comment below, then click Submit Comment. We’ll review and publish the best comments.