PuentesVolumen 9Número 4 • septiembre de 2008

Luego del colapso Miembros buscan salida

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Una vez más se escapó la oportunidad de hacer avanzar a la Ronda Doha y de lograr reglas multilaterales más transparentes.

Desde un punto de vista técnico, en la pasada mini-ministerial que tuvo lugar del 21 al 29 de julio se estuvo mucho más cerca de alcanzar la meta que en ocasiones anteriores. Esto porque los negociadores aceleraron el paso de las discusiones desde septiembre pasado, y tuvieron una idea más clara de lo que podían llegar a obtener de la negociación.

La causa aparente del colapso: el MSE

Lo más sorprendente de todo fue que la ruptura se hubiera causado por un tema que nunca antes fue motivo de titulares: el mecanismo de salvaguardia especial (MSE). En conferencia de prensa luego del colapso, Pascal Lamy anunció que de 20 temas de agricultura y acceso a mercados industriales, en 18 de ellos los países habían podido converger. Sin embargo, indicó que las diferencias sobre cómo proteger a los agricultores de aumentos imprevistos en las importaciones, se habían vuelto “irreconciliables”. El último de los temas de la agenda, el algodón, ni siquiera fue abordado para disgusto de los países africanos, quienes se ven fuertemente afectados por los subsidios estadounidenses en este sector.

Pero ni la delicada situación financiera mundial ni los altos precios de los alimentos alentaron a que finalmente hubiera un acuerdo. Según la apreciación de Kim Elliot, del Centre for Global Development y del Peterson Institute en Washington,  los países que están disminuyendo sus aranceles para contrarrestar la inflación,  y precisamente por razones de seguridad alimentaria, “querían maximizar su flexibilidad y no tomar ningún riesgo comprometiéndose a mayor acceso a mercado para todos”, lo que explica la fractura en un tema como la salvaguardia especial (ver artículos relacionados en este número).

Todo parecía listo

Durante las jornadas maratónicas de la mini-ministerial, al menos los gobiernos del G-7 (compuesto por China, India, Brasil, EE.UU., Unión Europea, Australia y Japón) parecían estar  acercando sus posiciones y haciendo el canje entre mayores recortes a los subsidios agrícolas en los países ricos, y menores aranceles en los productos industriales en los países en desarrollo, aunque con ciertas dificultades con respecto a Sudáfrica y Argentina.

La Representante de Comercio de los EE.UU., casi al inicio de la cumbre anunció que limitaría la ayuda en subsidios agrícolas causantes de distorsión al comercio en 15 mil millones de dólares anuales, oferta que no sedujo ni a Brasil ni a la India. En las negociaciones de acceso a los mercados industriales, se acordó una cláusula anti-concentración más benévola (que permitiría que los países en desarrollo ubicaran sus flexibilidades en determinados sectores industriales) y se acordó que la participación en liberalizaciones sectoriales sería facultativa.

El viejo conflicto del banano también había encontrado salida. A pesar del malestar de los países de África, Caribe y el Pacífico por la erosión de sus preferencias con la UE, los países latinoamericanos habían alcanzado un acuerdo -el que finalmente desconoció la UE- para reducir los aranceles al banano y con ello finiquitar años y años de litigio en la OMC.

El ambiente era propicio para un acuerdo. Sin embargo, como uno de los principios más fundamentales de la OMC dicta que “nada está acordado hasta que todo está acordado”, la incapacidad de resolver el tema del MSE hizo que la propuesta de Lamy que ponía punto final a una gran cantidad de asuntos quedara sin efectos.

¿Pero qué fue lo que falló? ¿Se necesitaba más paciencia, más trabajo previo? ¿El enfoque fue el adecuado? Muchos delegados expresaron resentimiento porque algunos países, especialmente los EE.UU., consideraron el paquete de Lamy como “sacrosanto”, de “tomar o dejar”. Algunos especularon que los EE.UU. pusieron todo el énfasis en el MSE para justamente evitar la atención y las críticas por sus subsidios al algodón. Las presiones internas también jugaron un rol preponderante. En el caso de la India, el gobierno necesitaba del respaldo político para permitir que los subsidios agrícolas de los EE.UU. fueran limitados dos veces por encima de sus gastos efectivos; lo que hubiera sido posible si se prometía una protección efectiva en contra de aumentos de las importaciones subsidiadas.

Mirando hacia adelante

Los resultados de la conferencia mini-ministerial, ese humo blanco en 18 de los 20 temas, no pudieron ser jurídicamente resguardados; tampoco las “ganancias” de la ‘conferencia indicativa’ de servicios. El Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim, lo ponía en términos muy directos al decir que en el contexto de la reunión se habían dado concesiones que de otra manera no se hubieran aceptado.

Lamy mientras tanto, se ha dedicado a mantener vivos los ánimos de los principales actores. De acuerdo con las últimas informaciones, el Director General está intentando recabar el apoyo necesario para eventualmente convocar nuevamente a los ministros en Ginebra. Brasil, en tal sentido, ha asumido un liderazgo notorio.

“Una cosa que podemos celebrar es que las reglas aquí no son más hechas por los países ricos”, dijo Amorim, refiriéndose a que los países en desarrollo ejercieron un contrapeso muy relevante en la toma de decisiones durante la ministerial. En tal sentido, Kamal Nath, Ministro de Relaciones Exteriores de la India, también resaltó que esto implica una diferencia significativa en relación con la Ronda Uruguay. Idealmente, en una organización justa e imparcial que abarca una totalidad de 153 Miembros, los intereses de todos sus Miembros tendrían que tomarse en cuenta.

Finalmente, si el sistema multilateral no brinda soluciones, sería entonces la vía bilateral la alternativa a seguir. Sin embargo, los acuerdos bilaterales presentan diferencias en relación a las características de mayor transparencia e igualdad de las normas multilaterales de comercio. Ello en parte explica el interés de las delegaciones por retomar las negociaciones y llevarlas a buen puerto a pesar del fracaso de julio.

Habrá qué ver si en realidad existe toda la disposición por hacer avanzar la organización y el sistema multilateral. Recordemos que el acuerdo sobre modalidades  -o de agricultura y acceso a mercados no agrícolas-, sería sólo el principio porque varios temas todavía están en el aire: algodón es uno de ellos, propiedad intelectual, subsidios y antidumping, son otros. En otras palabras, el camino que la OMC tiene que recorrer hacia la conclusión de la Ronda Doha apenas estaría comenzando.

One response to “Luego del colapso Miembros buscan salida”

  1. Alonso Pablo Ferrando

    Hola,
    En el ultimo Business Briefing del ITC del 1 de Octubre de 2008 decia: “the expansion of bilateral and regional agreements erode the existing preferences”.
    Considero que es todo lo contrario, las negociaciones multilaterales erosionan las preferencias mientras que las regionales las incrementan.
    Me gustaria conocer vuestra opinion. Gracias

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