PuentesVolumen 9Número 4 • septiembre de 2008

¿Qué tan útil es el tope arancelario propuesto para los productos agrícolas?

María Marta Rebizo*

El viernes 25 de julio, el Director General de la OMC, Pascal Lamy, presentó un documento que contenía un potencial compromiso para llegar a un acuerdo de modalidades en la OMC. Uno de los “párrafos” de ese documento estaba vinculado al tope arancelario aplicable a los aranceles agrícolas superiores al 100%. Sin embargo, la complejidad del tema hace que aparezcan algunas interrogantes, tales como: ¿la redacción implica efectivamente un tope para los aranceles? ¿Se aplicará a algún producto importante? ¿Será de provecho para los países en desarrollo?

La propuesta para poner un tope a los aranceles agrícolas

La propuesta de Lamy en su tercer “párrafo” establece con un lenguaje muy sintético lo siguiente: “Developed country tariff lines above 100% only for sensitive product + 1% allowance with payment as per text”. Según el contexto de la negociación y la interpretación que prevalece, los países desarrollados (PD) deberán establecer un techo arancelario del 100 por ciento para los productos “no sensibles”, pero podrán mantener aranceles superiores a tal límite para los productos designados como sensibles.

El proyecto de texto agrícola del presidente del grupo de negociación, Crawford Falconer, que fue presentado el 10 de julio, señala que para los productos sensibles que mantuvieran un arancel superior al 100 por ciento debe garantizarse un mayor acceso a los mercados a través de una ampliación adicional de las cuotas arancelarias, la que equivaldría al 0,5 por ciento del consumo interno de las respectivas líneas arancelarias. El documento sugiere que a los Miembros que mantengan aranceles muy altos, como Islandia, Japón, Noruega y Suiza (a los cuales se les podría sumar Canadá de acuerdo a los últimos desarrollos en Ginebra), se les permititría, además, exceder el techo del 100 por ciento para el 1 por ciento de sus líneas arancelarias “no sensibles” a cambios de que ofrezcan:

a) un incremento en las cuotas de todos sus productos sensibles en el orden del 0,5 por ciento del consumo interno;

b) un recorte arancelario más rápido (o sea 3 años de implementación en vez de 5 años) en las líneas en cuestión; o

c) un incremento en 5 puntos porcentuales de la taza de reducción (o sea 75 por ciento de recorte en vez de 70 por ciento) en esas líneas.

Seguramente los PD beneficiados con este tratamiento diferenciado opten por las opciones b) o c) y no por la a), la que implicaría una expansión de las cuotas para todos los productos sensibles.

El análisis para cuatro países

Analizando los casos de Canadá, EE.UU., Japón y la UE, mercados de destino importantes para las exportaciones provenientes de los países en desarrollo, dos de ellos países que podrían estar cubiertos por la excepción del 1 por ciento, se puede concluir que la gran mayoría de los aranceles que quedarían con aranceles superiores al 100 por ciento serían productos sensibles, y en consecuencia deberían realizar una expansión adicional de las cuotas de esos productos.

Si Canadá hiciera los recortes arancelarios correspondientes al mayor desvío de la fórmula (2/3), tendría alrededor de 87 líneas arancelarias con aranceles superiores al 100 por ciento. De ellas, el 90 por ciento probablemente serían sensibles[1]. Del 10 por ciento restante (los no sensibles), ningún producto mantendría aranceles superiores al 100 por ciento cuando se aplique la reducción general del 70 por ciento, requerida para los aranceles que sean superiores al 75 por ciento. Los productos sensibles con aranceles post-Doha superiores al 100 por ciento pertenecerían a las categorías de producto: carne bovina, carne de cerdo, carne aviar, suero de mantequilla, quesos, leche condensada, leche fluida, helado, leche desnatada en polvo, leche entera en polvo, yogurt, otros productos lácteos, huevos con cáscara y huevos procesados.

En el Cuadro 1 pueden observarse algunas expansiones adicionales de las cuotas que se producirían bajo esta regla. En la mayoría de los casos, la expansión adicional que se generaría es pequeña, debido a que la magnitud de consumo derivada de la metodología de designación parcial es escasa y en consecuencia el 0,5% del consumo se tornaría irrelevante.

Para los EE.UU. únicamente 18 líneas arancelarias mantendrían aranceles superiores al 100% después de efectuarse la menor reducción arancelaria posible para los productos sensibles. Todas esas líneas podrían llegar a ser sensibles y pertenecer a las categorías de cacahuate, suero de mantequilla y tabaco. Si bien los EE.UU. aún no han presentado los datos de consumo en cacahuate y tabaco, lo cual podría dar indicios de que no los consideraría como sensibles, éstos muy probablemente lo serán, debido a que han sido productos históricamente protegidos. Si no lo fueran y se aplicara el recorte dictado por la fórmula general (70 por ciento), las líneas arancelarias correspondientes al tabaco no podrían mantener un arancel superior al 100 por ciento y el tope del 100% se activaría. En cambio, las líneas arancelarias de la categoría cacahuate son 5, y de aplicarse el recorte general del 70 por ciento quedarían por debajo del 100 por ciento. En tanto, la cuota arancelaria adicional del 0,5% para el suero de mantequilla parece poco atractiva, con únicamente 6 mil toneladas métricas ™ (Cuadro 1).

En cambio, dentro de los cuatro analizados, Japón, parecería ser el país, que más aprovecharía esta disposición. Aplicando la reducción correspondiente con el desvío máximo (2/3), Japón tendría 120 líneas arancelarias con arancel superior al 100 por ciento, de las cuales 73 muy probablemente sean sensibles. De las restantes (que serían las “no sensibles”), 7 mantendrían un arancel superior al 100 por ciento, lo que es perfectamente compatible con el 1 por ciento de las líneas de Japón (13 líneas). Las líneas arancelarias que quedarían con aranceles superiores al 100 por ciento corresponden a diferentes variedades de habas, konjac, manteca, suero de mantequilla, leche condensada, leche luida, helado, leche desnatada en polvo, leche entera en polvo, yogurt, otros productos lácteos, cacahuate, despojo de carnes, carne de cerdo, trigo, arroz, almidón y seda. Algunos ejemplos de expansiones de las cuotas adicionales se presentan en el Cuadro 1.

Finalmente, en la UE son 43 las líneas arancelarias que quedarían con un arancel superior al 100 por ciento al aplicar la mayor desviación posible de la fórmula. De éstas, 27 serían sensibles y pertenecería a las siguientes categorías: carne vacuna, despojos de carne, manteca, yogurt, otros productos lácteos, hongos agaricus preparados/conservados, glucosa y azúcar. De las líneas restantes (las “no sensibles”), sólo la categoría de despojos de carne mantendría el arancel por encima del 100 por ciento al aplicársele la reducción general del 70 por ciento. En este caso el tope del 100% se activaría. Para productos como la carne bovina congelada y el azúcar, el incremento del 0,5 por ciento de consumo doméstico puede llegar a ser interesante, mientras que en la manteca podría ser irrelevante (ver gráfico en archivo PDF).

¿El tope arancelario se ha convertido en una quimera?

De lo expuesto, puede concluirse que, en los países analizados, la inmensa mayoría de los productos que quedarían con aranceles superiores al 100 por ciento serían productos sensibles, y aquellos que no lo son quedarían amparados en su gran mayoría por la excepción del 1 por ciento de las líneas no sensibles. En consecuencia, no existiría en la práctica un tope arancelario en los países analizados, por lo que el tope arancelario se habrá convertido en una quimera.

Sin embargo, resta analizar caso por caso si la mayor apertura de las cuotas arancelarias ofrecidas en estos productos serían lo suficientemente relevantes como para que los países latinoamericanos abandonasen la lucha por un tope arancelario. Un primer análisis da la sensación de que para algunos productos la expansión adicional puede ser interesante, pero para otros resulta poco atractiva.

* Economista Jefe de la Fundación Instituto para las Negociaciones Agrícolas Internacionales (INAI), Argentina.


[1] Ibañez, A., Rebizo, M. y Tejeda, A. (2008). Implications of the Chair’s Modalities Text for Sensitive Products. ICTSD, Geneva, Switzerland.