PuentesVolumen 9Número 4 • septiembre de 2008

EE.UU. redefiniría su política comercial internacional en el Congreso

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En fechas recientes fueron presentados dos controversiales proyectos de ley al Congreso de los EE.UU. para su discusión. Ambas iniciativas, aunque difieren en su propuesta de fondo, buscan generar un cambio sustancial en la política existente en materia de comercio internacional, en el contenido de algunos acuerdos comerciales vigentes y futuros, así como en las reglas del juego para su negociación y aplicación.

La propuesta del Senado

El primer proyecto es el de Reforma Comercial, Responsabilidad, Desarrollo y Empleo (TRADE por sus siglas en inglés), presentado en el Senado el 4 de junio de este año por los demócratas Mike Michaud y Sherrod Brown[1]. El texto busca introducir criterios más estrictos que protejan los intereses de los EE.UU. en los temas laboral, ambiental, seguridad de productos y alimentos, servicios públicos, inversiones y medicamentos asequibles. Asimismo, exige al Presidente la renegociación de los acuerdos comerciales vigentes, entre ellos el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el Tratado de Libre Comercio de Centroamérica y República Dominicana con los EE.UU. (CAFTA-DR, por sus siglas en inglés) y la reformulación del Acuerdo de Promoción Comercial (APC) con Colombia.

En cuanto al proceso de aprobación de acuerdos comerciales, se proponen cambios importantes en las reglas del “Fast Track”, legislación que faculta al Ejecutivo a negociar acuerdos comerciales bajo ciertos lineamientos con los socios que considere pertinentes, para que luego el Congreso apruebe o rechace los acuerdos. Según el proyecto, ahora sería el Congreso quien seleccione a los socios comerciales, y certifique que cumplan con los requisitos previamente mencionados antes de que se inicie la negociación de un acuerdo comercial. Adicionalmente, invierte el orden actual del procedimiento del “Fast Track”, de manera que el Congreso primero aprobaría los acuerdos por votación antes de que sean firmados por el Poder Ejecutivo.

El proyecto enlista una serie de medidas de seguridad para los productos, protección al medio ambiente y estándares laborales, reglas en materia de agricultura, excepciones por razones de seguridad nacional y una serie de reglas y remedios comerciales contra la manipulación, que deben ser incluidas en todos los acuerdos. Asimismo, dado que los acuerdos de la OMC y el TLCAN se extienden más allá del comercio de bienes, también se enlistan en el proyecto los temas que no se podrían incluir en futuros acuerdos comerciales. Entre ellos están la privatización del sector de servicios, así como requerimientos de desregulación, políticas ambientales, nuevos derechos y privilegios para inversores extranjeros que promuevan la práctica del “offshore” y evitar la “exposición” de leyes relacionadas con la salud pública y las normas ambientales en tribunales internacionales.

Según sus impulsores, este proyecto corregirá los errores que se han cometido en el pasado al momento de negociar acuerdos de libre comercio sin tomar en cuenta importantes temas sociales. La iniciativa está siendo apoyada directamente por grupos de trabajadores organizados, grupos ambientalistas y representantes de la sociedad civil.

La propuesta de la Cámara

Poco más de un mes después, el 17 de julio, se presentó el proyecto “Trade Enforcement Act of 2008″ por parte del presidente del Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes, Charles Rangel y por el presidente del Subcomité de Comercio, Sander Levin[2]. Este proyecto pretende que el Congreso tenga mayor ingerencia en la política comercial del país. Asimismo, pretende dotar de más recursos a instituciones encargadas de velar por los intereses estadounidenses en áreas como propiedad intelectual, acceso a mercados y defensa comercial.

En cuanto a los derechos de propiedad intelectual (PI), la propuesta crea el cargo de Director de cumplimiento de derechos de PI, el cual contaría con su propio comité asesor. Ambos tendrían como objetivo hacer cumplir las normas de PI en el ámbito internacional, y estarían encargados de crear una lista de observación de países que incumplen los derechos de PI.

En materia de acceso a mercados, el proyecto de ley busca “eliminar las barreras a las exportaciones estadounidenses”. Para ello insta a la oficina del Representante Comercial de EE.UU. (USTR, por sus siglas en inglés) a identificar anualmente a los “países prioritarios” que mantienen, a juicio de este Órgano, “barreras injustas”, y hacer lo necesario para eliminarlas.

En esa línea el proyecto de ley reinstaura la legislación conocida como “Super 301″. Esta última categoriza anualmente las barreras comerciales a las exportaciones estadounidenses más importantes y prevé los mecanismos necesarios para combatirlas. Entre ellos la ley estipula sanciones comerciales para aquellos países que a juicio de Washington no abren sus mercados.

Sobre el mismo tema de acceso a mercados, la propuesta de ley presentada por los senadores crearía una oficina en el Congreso para hacer cumplir la legislación comercial, la cual investigaría barreras a las exportaciones estadounidenses, desarrollaría las demandas y solicitaría al USTR llevar los casos. El cargo de USTR sería elevado al rango de Embajador, por lo que quien ocupe el puesto requeriría la confirmación del Senado.

Respecto a defensa comercial, el proyecto de ley se aseguraría de que el Departamento de Comercio de los EE.UU. (USDOC, por sus siglas en inglés) identifique las prácticas consideradas por Washington como anti-competitivas. También se limitaría la discrecionalidad que tiene el presidente respecto a negar la aplicación de medidas de salvaguardias a los productores locales cuando se sientan perjudicados por importaciones de China. Finalmente, la propuesta de ley quiere continuar aplicando el “zeroing” en las evaluaciones de prácticas antidumping que realiza el USDOC.

Los sectores que apoyan este proyecto estiman que de esta forma se está enviando un mensaje importante a la OMC. El proyecto está siendo directamente apoyado por sectores económicos importantes como el textil y el de los trabajadores del acero[3].

Las propuestas y el proceso electoral

Durante su campaña, el candidato demócrata Barak Obama ha insistido en que los futuros acuerdos comerciales deben concentrarse en mejorar la calidad de vida de la clase  trabajadora y proteger los estándares ambientales[4]. En este sentido ha mostrado su apoyo a proyectos como los APC con Panamá y Perú. Respecto a este último, el candidato afirmó “Apoyo el tratado con Perú porque tiene provisiones vinculantes de ambiente y trabajo. Ese es el tipo de comercio que necesitamos: comercio que ayude a los trabajadores, que no sea sólo un mandato corporativo”. Obama se ha defendido frente a los que le acusan de proteccionista diciendo que: “no hay nada proteccionista sobre exigir comercio que promueva los beneficios de la globalización, en vez de dirigirlos a intereses especiales y darle poco a trabajadores en los EE.UU. y en el extranjero” [5].

Por otro lado, el candidato republicano John McCain considera que la globalización y el libre comercio no deben verse como una amenaza, sino más bien como una oportunidad que debe fortalecerse para los trabajadores. El candidato republicano ha criticado fuertemente la posición de los demócratas hacia el comercio, acusándolos de proteccionistas y enfatizando en que una oposición estadounidense a los APC dañaría las relaciones con importantes aliados. Por ende, McCain desea mantener los acuerdos comerciales actuales y negociar un nuevo tratado con los 27 Estados miembros de la Unión Europea.

Para el Senador Brown, en caso de quedar electo presidente Barack Obama, aceptaría más rápidamente la nueva política comercial propuesta en el “TRADE Act”, mientras que en caso de resultar ganador el Senador McCain, se necesitaría que la sociedad civil impulse su proyecto[6].

En términos generales, las propuestas comerciales de McCain son vistas por los analistas como una continuación de las del actual residente de la Casa Blanca. Por otra parte, algunos expertos, han criticado las propuestas de Obama calificándolas como “muestras del retorno del proteccionismo y las guerras comerciales”, y que de ello no se derivan beneficios ni para América Latina ni para el mundo[7]. Por otro lado, organizaciones más progresistas[8] destacan que dentro de las propuestas de Obama se encuentran el rechazo a los acuerdos comerciales tipo CAFTA-DR y la incorporación de normas laborales y ambientales más estrictas como parte de acuerdos comerciales. Obama no ha escondido su intención de utilizar la política comercial como instrumento de combate al problema del cambio climático.

Estos mismos grupos han destacado que en sus propuestas Obama favorece la política del “buen vecino” hacia ALC, y ha llamado al tema de la reforma migratoria como “la más alta prioridad de su primer año como presidente”. En este punto plantea temas controversiales como un proceso ordenado de incorporación de los cerca de 12 millones de inmigrantes ilegales a la vida ciudadana de los EE.UU., el reforzamiento de la seguridad de las fronteras (incluyendo la continuación de la construcción del muro con México) y un mejor uso de las remesas en los países de destino. Además, ha ofrecido condonar la deuda de los Países Altamente Endeudados entre los que se encuentran Bolivia, Haití, Honduras y Paraguay.

Sin importar el resultado final de las elecciones presidenciales, tal parece que los lineamientos que guiarán las políticas comerciales de los EE.UU. serán discutidos ampliamente en el Congreso durante 2009. De aprobarse cualquiera de las dos propuestas sometidas al Congreso, las condiciones para los países que mantienen relaciones comerciales con los EE.UU. se verían altamente modificadas. Será necesario tomar las medidas pertinentes para que estos cambios se conviertan en una oportunidad positiva para las partes involucradas.

[1] Congressman Mike Michaud, representing the second district of Maine. (2008, 4 de junio). Rep. Michaud and Sen. Brown Introduce TRADE Act (6/4/08).

[2] House of Representatives. (2008). Bill Text bill text H.R. 6530.

[3] USW Supports Newly Proposed ‘Trade Enforcement Act of 2008′ (2008, 22 de Julio). iStockAnalyst.

[4] Loeb, M. (2008, 8 de agosto). The conflicts ahead in trade Obama and McCain can tell you: What’s fair is not free. The Wall Street Journal.

[5] Vedova. (2008, 26 de julio). Actualidad Económica. Obama y McCain: contraste ante TLC. Actualidad Económica.

[6] Gruenberg, M. (2008, 6 de junio). Union Leaders, Lawmakers Unveil New Trade Legislation. Press Associates, Inc.

[7] O’Grady, María A. (2008, 11 de septiembre). América Latina quiere más libre comercio. Wall Street Journal.

[8] Carlsen, L. (2008, 26 de agosto) ¿Habría cambio en la América de Obama? Washington DC: Programa de las Américas Center for International Policy. y O’Neil, S. & Dillon, D. (2008, 30 de mayo). A New Direction in Latin America. The Washington Post.

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