Puentes QuincenalVolumen 5Número 17 • 23 de septiembre de 2008

Agrocombustibles: ONU califica incentivos de “retrógrados”

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El último Informe del Relator Especial de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), Olivier de Schutter, hace un intento por abordar el problema de la crisis de alimentos, dentro del marco de los derechos humanos, tanto para identificar las medidas a tomar, como para guiar su forma de implementación. El tema de los agrocombustibles estuvo de nuevo en la palestra, pues el Relator incluyó, a manera de anexo, un amplio análisis crítico.

Condiciones de sostenibilidad para agrocombustibles

El Informe, hecho circular durante la Novena Sesión del Consejo de Derechos Humanos que se lleva a cabo del ocho al 26 de septiembre, hace un llamado a este para que se avoque a la creación de un consenso internacional de agrocombustibles. Este tendría que estar basado no únicamente en la necesidad de evitar sus impactos en los precios de los alimentos, sino también en la de garantizar que su producción no riña con la normativa en materia de derechos humanos y por ende, no se genere un desarrollo distorsionado en los países productores. Dicho consenso habría de producir una guía para que los Estados sepan qué condiciones imponer, tanto para la producción doméstica, como para la importación de agrocombustibles.

Esto último se fundamenta en la tesis de que los países en desarrollo que se vuelcan a la producción de agrocombustibles para los países desarrollados, estarían generando, al descuidar su producción de alimentos, un desarrollo desigual, más allá de los graves efectos sobre el medio ambiente que no están siendo adecuadamente monitoreados.

Medidas retrógradas

De Schutter critica también la postura de los EE.UU. y de la Unión Europea (UE) quienes, con cambios en sus políticas comerciales, han venido incentivando una producción de agrocombustibles sin criterios de sostenibilidad. De hecho, en el documento se afirma que la introducción de mandatos para la producción y consumo de agrocombustibles, así como la implantación de subsidios para crear un mercado viable para estos, deberían considerarse como medidas “deliberadamente retrógradas”. Más aún, se afirma que desde la doctrina del Comité de Derechos Económicos y Sociales, un país que adopte semejantes medidas tiene la carga de haber probado primero, que se han evaluado todas las alternativas posibles y que se encuentran en plena consonancia con la totalidad de los derechos reconocidos en el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Para el Relator de Schutter, las justificaciones que se han dado para impulsar la producción y uso de agrocombustibles (beneficios ambientales, económicos y sociales para todos) son cada vez menos creíbles a la luz de los más recientes estudios especializados.

En este sentido, la representación de los EE.UU. para dicha sesión no realizó intervención alguna, mientras que la de la UE se limitó a alabar el abordaje de la crisis alimentaria desde la perspectiva de los derechos humanos.

Etanol brasileño sin cuota de responsabilidad

El Relator de la ONU excluye como parte responsable del aumento de los precios de los alimentos a Brasil, al argumentar que si bien su producción de etanol a base de caña de azúcar ha aumentado drásticamente, sus exportaciones de azúcar han aumentado casi al triple en el lapso del año 2000 al 2007. La producción de caña de azúcar en Brasil es tan grande, que le permite aumentar tanto la de etanol para transporte, como la de azúcar para consumo humano.

Brasil también escapó a las críticas sobre el balance de carbono, pues se considera que, tomando en cuenta todo el ciclo de producción, su etanol es el único que presenta un balance negativo. Para el resto, el Relator considera que los agrocombustibles han sido inmerecidamente considerados como una alternativa al uso de derivados del petróleo.

No obstante Brasil haya sido mencionado como un caso de excepción, el representante de ese país fue enérgico al afirmar que los agrocombustibles no son el “villano que amenaza la seguridad alimentaria de los países pobres” y que por el contrario, pueden constituirse en motor de desarrollo económico y social. Apuntó que son los subsidios de los países desarrollados y las consecuentes distorsiones al mercado, los que generan efectos substancialmente adversos, tanto directos como estructurales, para una adecuada consecución del derecho a la alimentación. Por ello, urgió a una pronta conclusión de la Ronda de Doha.

Reportaje ICTSD y CINPE, fuentes consultadas:

Brazil signs deal to export sustainable ethanol. (2008, 28 de junio). Reuters. Consultado el 16 de septiembre de 2008, en http://www.reuters.com/article/environmentNews/idUSN2547192320080625?sp=true

De Schutter, O. (2008). Building resilience: a human rights framework for
world food and nutrition security. Consultado el 16 de septiembre de 2008 en http://documents-dds-ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/G08/155/08/doc/G0815508.DOC?OpenElement

Organización de Naciones Unidas –ONU- (2008, 10 de septiembre). Human Rights Council Discusses Right to Food in Context of the Global Food Crisis. Consultado el 16 de septiembre de 2008 en http://www.unog.ch/unog/website/news_media.nsf/(httpNewsByYear_en)/6D080CA960246FB4C12574C000459213?OpenDocument

Produtores de SP inovam ao produzir álcool e etanol certificados. (2008, 13 de septiembre). Agrosoft. Consultado el 16 de septiembre de 2008 en http://www.agrosoft.org.br/agropag/102382.htm

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