Puentes Quincenal • Volumen 5 • Número 17 • 23 de septiembre de 2008
Conversaciones de la OMC en suspenso
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A pesar de que el mes de septiembre arrancó con renovadas intenciones del G-7 por concluir un ‘acuerdo de modalidades’, una nueva negativa de India parece frenar las posibilidades de una mini-ministerial en el corto plazo.
Se complican las reuniones del G-7
Oficiales de alto nivel de la llamada coalición G-7 que comprende a Australia, Brasil, China, EE.UU., India, Japón y la UE, se estuvieron reuniendo en las últimas semanas para buscar soluciones y hacer avanzar las discusiones sobre agricultura. Sin embargo, las últimas informaciones reveladas este lunes en una reunión del G-20, indicaron que el G-7 no ha podido llegar a ningún acuerdo porque India rechazó el compromiso propuesto para el mecanismo de salvaguardia especial (MSE) en la reunión del 20 de septiembre.
Este panorama ciertamente desalentaría los planes del Director General de la OMC, Pascal Lamy, para convocar a los ministros a Ginebra durante este otoño, y retrasaría aún más cualquier calendario de negociación. Hay distintas versiones sobre cómo apreciar lo sucedido el 20 de septiembre: una es que verdaderamente hay poco que se pueda esperar de las charlas informales del G-7, y que por lo tanto habría que volver al formato multilateral que tampoco ofrece mayores esperanzas; o bien, que India sigue evaluando lo que está sobre la mesa.
El G-7 se estuvo reuniendo principalmente para buscar alternativas en el tema que finalmente provocó el colapso de la conferencia mini-ministerial del mes de julio, el MSE, y que es visto como una herramienta para prevenir posibles daños generados por un aumento repentino de las importaciones o un descenso en los precios. Sin embargo, como el mismo G-7 ha reconocido, temas como la simplificación arancelaria y la eventual reducción de los subsidios estadounidenses todavía no han sido abordados.
Las reuniones del G-7 que han tenido lugar en la Misión de EE.UU. en Ginebra, y que han contado con la presencia del presidente del grupo de negociación, Crawford Falconer, han sido un vehículo para caldear los ánimos de los principales actores. No obstante, este ejercicio no ha estado exento de críticas. La coalición G-33, integrada por países importadores agrícolas, por ejemplo, habría manifestado su preocupación por las negociaciones sobre el MSE y por la falta de transparencia en el proceso -no se le invitó a las charlas del G-7. India y China, pertenecientes tanto al G-7 como al G-33, habrían expresado dudas sobre la prioridad dada al MSE por sobre otros temas pendientes. En las reuniones del G-20 los delegados habrían enfatizado el sentimiento de generalizado de que el proceso multilateral no podía ser reemplazado por las reuniones del G-7.
¿Regresar a la vía multilateral?
De acuerdo con lo informado durante la reunión del 18 de septiembre, el presidente Falconer estaría llevando a cabo consultas con los negociadores en las siguientes dos semanas para ver cómo redirigir las conversaciones agrícolas.
Ahora más que nunca, y luego de las complicaciones en el G-7, los Miembros escucharán lo que tenga que decir el grupo de los siete y las diferentes delegaciones que han sido convocadas por el presidente Falconer este 25 de septiembre, entre las que se prevé una mayor diversidad de intereses. A partir de la semana del 29, Falconer se estaría reuniendo de modo informal con pequeños grupos de funcionarios de alto nivel.
La vía multilateral se presentaría ahora como la opción a seguir, aunque el llamado de Pascal Lamy para por lo menos concluir las ‘modalidades’ este año y la Ronda el año que viene, ya no se ajuste a los tiempos propuestos.
Reportaje de ICTSD y CINPE.
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